DEVOCIONAL ENVEJECER – PARTE 1

“EL TEMOR DEL SEÑOR AUMENTA LOS DÍAS.” (Proverbios 10:27)

Cuando le preguntaron a un centenario cuáles eran los beneficios de tener cien años, éste se sonrió y dijo: ‘No hay presiones de ningún tipo’. Gracias a los avances médicos, vivimos hasta los ochenta, los noventa y más. Pero esa larga vida conlleva unas realidades que hay que tener en cuenta. Nuestra cultura orientada a lo joven, a veces presenta una mala imagen de lo que significa ser mayor, pero Dios no lo ve así en absoluto. Para Él, la edad madura es la recompensa de una vida bien vivida, un privilegio que se ha ganado, un logro digno de ser celebrado y una sabiduría acumulada que beneficiará a generaciones futuras. En los próximos días, vamos a meditar sobre este tema.

Contemplemos la perspectiva de Dios. Para Él, una vida larga es muestra de su favor. Dice en su Palabra: “.Por mí se aumentarán tus días, años de vida se te añadirán” (Proverbios 9:11). La longevidad, con sus consabidos achaques, es una bendición. “El temor del Señor aumenta los días, mas los años de los malvados serán acortados” (Proverbios 10:27).

A lo mejor te inquietas pensando: ‘¿Quién me va a cuidar cuando sea mayor? No te preocupes, Dios estará ahí: “.Habéis sido llevados desde la matriz. Hasta vuestra vejez yo seré el mismo y hasta vuestras canas os sostendré. y os guardaré” (Isaías 46:3-4). ¡Incomparable seguro de vida!

¿Tenemos pruebas de que eso es cierto? Preguntemos al salmista, quien dijo: “Yo fui joven, y ya soy viejo, y no he visto al justo desamparado, ni a su descendencia mendigando pan” (Salmo 37:25).

  • en verdad el Señor añade años a nuestra vida terrena, y más aún, la vejez no conlleva a la enfermedad. que mejor perspectiva de vivir en el temor de Jehová.