Devocional – Si alguien tropieza, ayúdale – Parte Dos

“…RESTAURADLO CON ESPÍRITU DE MANSEDUMBRE.” (Gálatas 6:1)

¿Con qué “espíritu” debemos restaurar a alguien? Con espíritu de mansedumbre. “.Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre.(Gálatas 6:1).

Es muy probable que la persona lo esté pasando mal y se sienta vulnerable; condenarlo no haría más que agravar su estado. Lo que se necesita es demostrar comprensión y aceptación -aunque no complicidad. Con espíritu de humildad, “.considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1).

Todos estamos hechos del mismo barro y todos podemos errar. Recuerda lo que Pedro dijo a Jesús: “.Aunque todos te abandonen. yo jamás lo hare” (Mateo 26:33 NVI). Y lo dijo convencido; ¡nunca pensó que negaría a Jesús!Tenemos que cuidar nuestra propia vida y examinarnos a nosotros mismos, sabiendo que somos vulnerables a toda clase de tentación y de pecado. Con espíritu de amor y comprensión. Nos dice Pablo: “Sobrellevad los unos las cargas de los otros, y cumplid así la ley de Cristo” (Gálatas 6:2).

En este pasaje la palabra “carga” indica algo muy pesado. Es necesario, entonces, estar dispuesto a caminar con la persona, a llorar y a trabajar con ella hasta que haya sido restaurada. Si los lastimados no pueden encontrar gracia, amor y sanidad en la familia de Dios, ¿adónde van a acudir para encontrarlo?

El Dr. Charles Stanley comenta: “Las Escrituras establecen claramente que tenemos la responsabilidad de restaurar a un hermano caído. Y también debemos saber que éste es un asunto delicado y que ha de ser tratado con mucha delicadeza si no queremos comprometer nuestro testimonio ante un mundo incrédulo.

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