Cristiano, El Hedor o la Tormenta?

“QUE SUBA. MI PLEGARIA COMO. INCIENSO.” (Salmo 141:2)

El Arca de Noé es una imagen de la iglesia local. No era un crucero de lujo. ¿Te imaginas pasar un año metido en el arca con todos esos animales y una única ventana? Pero Noé sólo tenía dos opciones: el hedor o la tormenta. ¿Qué tienen en común entonces el arca con tu congregación? ¡Que no hay iglesias perfectas! Es más, si has encontrado una y estás en ella, ¡entonces ahora ya es imperfecta!

Se habla mucho del poder de la iglesia del Nuevo Testamento, pero la misma tenía serios problemas. En ella había hipócritas como Ananías y Safira. Hubo escándalos financieros (véase Hechos 5) y discrepancias doctrinales tan serias que casi se divide en dos (véase Hechos 15). Y también problemas de moralidad tan graves que en la iglesia de Corinto un hombre se estaba acostando con su madrastra (1 Corintios 5).

Entonces, ¿qué debes hacer cuando hay “hedor” en tu iglesia?

Primero, no lo propagues. “Y ante todo, tened entre vosotros ferviente amor, porque el amor cubrirá multitud de pecados” (1 Pedro 4:8).

Segundo, haz lo posible para conseguir la reconciliación: “Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre.” (Gálatas 6:1).

Tercero, quema incienso. Cuando las lámparas del tabernáculo eran apagadas cada noche, éstas despedían mal olor, por lo que Dios mandó a Moisés que quemara incienso. No te desanimes cuando “la carne actúe carnalmente“. Y no seas parte del problema con tu inmadurez, sino más bien sé parte de la solución. El salmista dijo: “Que suba. mi plegaria como. incienso.” (Salmo 141:2).

Cuando surjan problemas en tu iglesia, deberías orar, caminar de acuerdo a la Palabra de Dios y creer que la situación redundará en algo positivo.

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