Devocional Cristiano – Hacer aflorar lo mejor de los demás – Parte 4

“SED FIRMES Y VALIENTES.” (Deuteronomio 31:6 Biblia de las Américas)

Tus palabras y tus actitudes tienen un gran efecto en los que te rodean. Un ejemplo de ello lo vemos en la mujer sorprendida en adulterio (véase Juan 8). Observemos cómo la trataron los fariseos: “En la Ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres.” (v.11). La actitud de Jesúsfue totalmente diferente. Mirándola con compasión, le dijo: “.Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar” (v.11 NVI). Con la cabeza alta, redimida, llena de coraje; nos atrevemos a creer que está mujer pasó el resto de su vida tratando de hacer justicia a la imagen que Jesús tenía de ella. El mandato de “animaros los unos a los otros” y “edificaros los unos a los otros” está presente en todo el Nuevo Testamento.

Todos necesitamos que nos aprecien y nos afirmen. Entonces, ¿por qué a veces nos guardamos los elogios que deberíamos ofrecer o no brindamos la ayuda necesaria para facilitar el éxito de alguien? A menudo no lo hacemos porque sencillamente somos perezosos, o egoístas, o nos hemos acostumbrado a no darles demasiada importancia a las personas. A veces es más fácil buscar las faltas. O subestimamos el efecto que nuestras palabras y actitudes puede tener en los demás; o damos por hecho de que ya saben que les aceptamos sin que se lo expresemos. ¿Tenemos miedo, acaso, de que nuestros elogios puedan ser una piedra de tropiezo que les haga enorgullecerse? A Jesús eso no le cohibió cuando alabó a Natanael con las palabras: “.¡Aquí está un verdadero israelita en quien no hay engaño!” (Juan 1:47). ¡Qué elogio tan impresionante!

La realidad es que mucha más gente muere de un corazón roto que de un corazón envanecido. Pídele a Dios hoy que te dé la oportunidad de elogiar genuinamente a alguno de los que te rodean. Pídele que te use para caminar a su lado y animarle a que siga fiel hacia su destino.