Cristiano deja que Jesús resuelva el problema

¨…ENTONCES LA MADRE DE JESÚS LE DIJO: NO TIENEN VINO¨ (Juan 2:3)

En los tiempos bíblicos, era costumbre ofrecer vino a los invitados a una boda. Era también señal de respeto, por lo que quedarse sin ello habría sido algo desastroso para la reputación de los anfitriones. Pero observa cómo manejó la situación María. En lugar de echar la culpa a nadie o de disculparse, llevó el problema a Jesús. ¡Eso siempre funciona! Como dice el himno cristiano: “¿Vive el hombre desprovisto de paz, gozo y santo amor? Esto es porque no llevamos todo a Dios en oración.” Jesús pidió a los sirvientes que llenaran las tinajas con agua y se lo dieran a probar al maestresala. Cuando éste lo hizo, la Biblia dice que “.el agua. se había convertido en vino.” (Juan 2:9 Castilian).

Destaquemos el hecho de que el milagro ocurrió después de que obedecieron a Jesús, no antes.

En una reunión de líderes de una iglesia, la discusión estaba tan acalorada que uno de los participantes sugirió que oraran al respecto; a lo que otro respondió:

‘¿Hasta ahí hemos llegado?’ Hay dos razones principales por las que hacemos de la oración nuestro último recurso y no el primero: o bien porque nos gusta creer que somos capaces de resolver nuestros problemas o porque nos sentimos insignificantes y pensamos: ‘Claro que María podía pedirle algo a Jesús; era su madre, pero Jesús tiene problemas que atender mucho mayores que los míos.’ Pero no es cierto, a Dios le importan tus problemas -¡todos! Él se deleita en ti (véase Salmo 18:19). Se alegra sobre ti como el novio se alegra con la novia (véase Isaías 62:5). Nunca eres demasiado importante ni tampoco demasiado insignificante para pedirle ayuda a tu Padre. Aprende de María: identifica el problema, llévaselo a Jesús, haz lo que te pide y observa cómo interviene en la situación.

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