Cristiano,¿De verdad lo necesitasí

“…DESPOJÉMONOS DE TODO PESO…” (Hebreos 12:1)

En su libro Maverick, Ricardo Semler escribe: “Nos encontrábamos en otra reunión discutiendo la compra de muebles de archivos por valor de cincuenta mil dólares. Pero decidimos no comprar ni uno ese día, sino interrumpir toda la actividad normal durante media jornada y hacer la primera limpieza semestral de papeleo. Nuestras instrucciones fueron… que cada uno inspeccionara todas sus carpetas y se deshiciera de todo documento que no fuera necesario… Yo era uno de los peores acaparadores de la empresa Semco y tenía cuatro muebles archivadores grandes y había solicitado dos más. Después de nuestra “limpieza”, todos mis documentos cabían en un solo mueble, y lo mismo ocurrió en el resto de la compañía… Resultó tan bien el ejercicio que cuando todos acabaron, Semco subastó cientos de archivos innecesarios.”

La Biblia dice: “…Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante…” (Hebreos 12:1).Por lo general, tendemos a centrarnos en el “pecado” y pasamos por alto el “peso”, porque los pecados son más fáciles de identificar que los pesos. Pero a menudo lo que nos impide correr nuestra mejor carrera es el peso. El problema con el éxito es que te brinda opciones que antes no tenías, tales como “poseer” más cosas y “mantener” el estatus. ¿Cómo saber lo que nos conviene y lo que no? “...No quitará el bien a los que andan en integridad” (Salmo 84:11). Si Dios te retiene algo, ¡es porque no lo necesitas! “Deléitate en el Señor y Él te concederá los deseos de tu corazón” (Salmo 37:4 NVI). Cuando haces de Jesús el Señor de tu vida, sus deseos se hacen tuyos y ésos serán los que Dios te conceda.