Devocionales Cristianos – Revelaciones del corazón

“…PRUÉBAME Y CONOCE MIS PENSAMIENTOS” (Salmo 139:23)

Nuestro carácter no se demuestra sólo por las acciones, sino también por las reacciones. Las acciones pueden ser premeditadas, mientras que las reacciones son espontáneas y revelan lo que de verdad albergan nuestros corazones. Si las analizas, podrás tratarlas adecuadamente. ¿A quién le agrada admitir que a veces es avaricioso, lujurioso, manipulador o inseguro? ¿O que tiene envidia de las bendiciones de Dios evidentes en la vida de otrosí Cuando el salmista oró: “…Pruébame y conoce mis pensamientos” (Salmo 139:23), estaba invitando a Dios a que acomodara las circunstancia que habrían de sacar a la superficie toda la “basura” del fondo del lago de su subconsciente, aquello que ni los demás ni nosotros mismos vemos. Pablo escribe a los creyentes de Galacia y dice: “Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros” (Gálatas 4:19). Destaquemos las palabras: “Hasta que Cristo sea formado en vosotros.”; son un llamado a fomentar una conciencia más sensible y a encaminar nuestra voluntad.

Durante el mandato de Oliver Cromwell, en el gobierno inglés escaseó la plata para hacer monedas. Cromwell envió a sus hombres a las catedrales a buscar el metal. Pero volvieron diciendo que la única plata disponible era la de las estatuas de los santos en las hornacinas. Cromwell ordenó entonces: ‘Fundamos a los santos y pongámoslos en circulación.’ Y eso es lo que necesitamos ¿no? Ser fundidos por Dios, llenos de su Espíritu Santo y puestos en circulación.

  • Santo Dios!!! que verdad, solo cuando nos prueban la gente sabe de que madera estamos hechos, las pruebas nos dicen si estamos aptos para seguir al siguiente grado o repetimos en el que estamos. Tremendo el David al decirte a Dios “pruebame”. Facil es decir esto, cuando viene la prueba es la hora de la verdad…

  • Santo Dios!!! que verdad, solo cuando nos prueban la gente sabe de que madera estamos hechos, las pruebas nos dicen si estamos aptos para seguir al siguiente grado o repetimos en el que estamos. Tremendo el David al decirte a Dios “pruebame”. Facil es decir esto, cuando viene la prueba es la hora de la verdad…