Devocionales Cristianos – Si los amas, diles la verdad. Tercera parte

“…LAS DIFERENTES PARTES… SE AYUDAN MUTUAMENTE...” (Efesios 4:16 Castellano)

El buen tutor te afirmará en publicó y te corregirá en privado. La meta debería ser ayudar, no herir. Cuando reprendes a alguien en público, lo humillas y destruyes su autoestima. Pero cuando lo afirmas en público, esto le sirve de aliciente, y con ello refuerzas su autoestima y seguridad en sí mismo.

Es necesario, sin embargo, que tus elogios sean genuinos, no meras palabras huecas. Cuando afirmas a alguien en público con sinceridad, plantas en la persona las semillas de crecimiento y de grandeza. Asimismo, un buen tutor le dará más importancia a las relaciones personales que a otros asuntos. O bien nos importa la gente, sus sentimientos y nuestra relación con ellos, o bien somos dominados por reglas, programas, cifras, tareas y resultados. Un buen tutor siempre antepone las relaciones personales a otros asuntos.

En su libro Mentoring: The Strategy of the Master (Capacitación: La Estrategia del Maestro), Ron Lee Davis escribe: “Mi padre era esa clase de maestro y guía, tanto en su hogar como en la iglesia que pastoreó durante veinticinco años. Le oí decir muchas veces: ‘El individuo es siempre más importante que el problema.’ Él vivía a diario de acuerdo a este principio y lo dejó plasmado en mi vida. Hoy en día, procuro pasar este mismo principio a otros.”

Dios nos ha llamado a cada uno de nosotros a correr la carrera y terminarla con éxito. Y también a mantener la antorcha encendida y pasarla al siguiente corredor. No te conformes con hacer el trabajo, sino procura que al llevar a cabo la tarea, otros sean adiestrados y enseñados. Jesús el Maestro y Guía por excelencia, dijo: “…Las obras que yo hago, [tú] también las harás; y aun mayores harás…” (Juan 14:12).