Cristiano No pierdas la visión

“PALPAMOS. COMO LOS CIEGOS; ANDAMOS A TIENTAS COMO LOS QUE NO TIENEN OJOS.” (Isaías 59:10)

Los primeros colonizadores desembarcaron en las costas de los Estados Unidos llenos de visión. El primer año establecieron una ciudad. Al año siguiente eligieron un consejo. Al tercer año el consejo local propuso construir una carretera que se adentrara cinco millas en el desierto para extenderse hacia el oeste. Pero los ciudadanos criticaron la medida como un despilfarro de fondos públicos. ¡Increíble! Poco antes habían sido capaces de cruzar los océanos para llegar al nuevo mundo, pero ahora no podían ver más allá de cinco millas. ¿Qué sucedió? ¡Perdieron la visión!
¿Qué hacer para que no te ocurra eso mismo?

Primero, no te vuelvas egocéntrico. Dios quiere que disfrutes de los éxitos, pero cada vez que tus ingresos llegan a ser más importantes que tu servicio a Dios, pierdes el derecho a sus bendiciones.

Segundo, no malgastes tu tiempo en cosas sin importancia. Escribe un próspero dirigente: “Cuando me preparo para el día, me centro en el acontecimiento principal del mismo y me pregunto: ‘Para que éste resulte exitoso, ¿qué debo saber, o hacer o eliminar?’ Algunas cosas serán agradables, otras no, pero con preparación suficiente, todo lo importante se llevará a cabo bien.

Tercero, no te importe nadar a contracorriente. A lo que más nos aferramos la mayoría es a la estabilidad. Queremos que las cosas se queden como estén y por lo tanto no vemos el potencial de las mismas. Preferimos la seguridad y las respuestas claras. Para mantener viva la visión, date permiso a ti mismo de proceder de manera diferente, de romper moldes. En el momento en que te despiertes cada mañana, dite a ti mismo: ‘Hay muchas más cosas que aún no he experimentado’ luego entrégale el día a Dios y ponte manos a la obra.