Proteccion ManosCRISTIANOS “…QUIZÁ HAGA ALGO EL SEÑOR POR NOSOTROS.” (1 Samuel 14:6)

Dios repondió al “quizás” de Jonatán con un “definitivamente”, porque su causa era justa, su fe firme y su corazón deseaba hacer la voluntad de Dios, glorificar su nombre y bendecir a su pueblo. Para actuar basado en un “quizás”, tienes que estar seguro de que tus motivos son los correctos, que has orado y buscado en la Palabra y que has escuchado el consejo sabio de otros. Un “quizás”, sin embargo, no te da derecho a ser presuntuoso ni a pedir a Dios que corrobore tus planes. Muchas veces, cuando queremos que suceda algo, damos por hecho de que Dios también quiere lo mismo. Hasta ese momento, Israel había ido a la guerra respaldado por un plan, una profecía o una estrategia bien planteada.

Pero ocurre a veces que las oportunidades de Dios se presentan “de improviso” y necesitamos fe y sabiduría para saber cómo actuar frente a ellas. En esas situaciones de incertidumbre, no puedes esperar a tener garantías, ni tampoco quedarte sin hacer nada, puesto que tus acciones conllevan un riesgo. Tampoco debes temer a las circunstancias naturales, los obstáculos o los peligros. En esos momentos, debes aceptar ese “quizás” que te ha sido dado y hacer algo con él, porque entonces verás que Dios transforma esa incertidumbre en milagro. Si te has cerciorado de que tu corazón es recto delante de Dios, debes estar dispuesto a confrontar tus temores y a aprovechar la oportunidad. Cuando se presenta una oportunidad que podría cambiar tu futuro, confía en Dios, muévete en fe y da un paso adelante. No dejes que tu sueño muera porque no quieres aceptar riesgos. Con Dios, el riesgo es el puente que te lleva al destino que Él te ha preparado.

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