La Madurez EspiritualMadurando en la Palabra de Dios. Parte 2

“…TRATEMOS DE ALCANZAR LA MADUREZ …” (Hebreos 6:1 Castilian)

Escribe Pedro: “No devolváis mal por mal” (1 Pedro 3:9). Cuando estás siendo atacado, en lugar de defenderte con comentarios mordaces y respuestas agudas destinadas a poner a la otra persona en su lugar, ora “…bendiciendo, sabiendo que fuisteis llamados a heredar bendición…” (v.9). “…Refrena [tu] lengua de mal…” (V.10). Algunas personas nunca aprenden a hacerlo. Hay una lápida en un viejo cementerio de Inglaterra que dice: “Debajo de esta tierra, de este montón de arcilla, yace Arabella Young, quien el 24 de mayo comenzó a callarse.”

Durante la Revolución Francesa el rey y la reina fueron decapitados, dejando huérfano al príncipe heredero. Se habló de decapitarlo también, hasta que alguien dijo: ‘Si lo matáis, mandaréis su alma al Cielo. En lugar de eso, entregádselo a “La Gitana Meg” para que le enseñe obscenidades y blasfemias ¡y así su alma se perderá para siempre!’ Sin embargo, cuando le entregaron el príncipe a esta mujer de la calle, quien intentó hacerle repetir todo tipo de obscenidades, éste se negó diciendo: ‘Nací para ser rey y no diré esas cosas’

Moraleja: Cuando eres el hijo del Rey, tus palabras deberían reflejarlo. “…Busca la paz y síguela…” (v.11). Se necesita coraje para ser un pacificador, que no es lo mismo que ir en misión de paz (como los “cascos azules” de la ONU). Estos últimos tienen que buscar formas de mantener la paz mediante un equilibrio delicado entre las dos facciones. Los pacificadores, en cambio, median en el conflicto para que las dos partes implicadas hagan las paces.

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