Renovacion de la menteEl Espíritu – ¿Conformarse o transformarse? Segunda parte

“NO OS CONFORMÉIS., SINO TRANSFORMAOS.” (Romanos 12:2)

La transformación:

1) Demanda sacrificio. No nos resulta fácil, natural, ni es algo automático. Para lograrlo, tenemos que llegar a ser “un sacrificio vivo”. El problema de los sacrificios “vivos” es su tendencia a querer escaparse del altar, para tener que volver una y otra vez a ser sacrificado. La salvación se produce en un instante, es una experiencia única e irrepetible, pero no así el sacrificio. Éste es un compromiso diario y continuo que hace que nuestra naturaleza obstinada sea atraída de vuelta al altar, conforme nos rendimos a Dios cuantas veces sea necesario. No esperes a que tu vieja naturaleza mejore, ni estés dispuesto a morir a menos de que sepas que tu sacrificio es totalmente genuino. No dejes que el proceso te desaliente mientras lucha por obtener la victoria; tu vieja naturaleza y tu espíritu regenerado son enemigos entre ellos, porque “.éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisierais” (Gálatas 5:17). No se trata de aniquilar la carne por completo, sino de crucificarla cada vez que quiera tomar el control; no dejes que ésta coarte o menoscabe tu compromiso a crecer espiritualmente.

2) La transformación tiene dos caras: la mente y la voluntad: “.Que presentéis vuestros cuerpos como sacrificio vivo, santo, agradable a Dios.” (Romanos 12:1). Eso demanda una decisión firme de la mente y de la voluntad, porque nuestros cuerpos no se van a rendir por sí solos. Hasta que no decidas firmemente “ofrecer tu cuerpo a Dios”, tu carne actuará con toda libertad. “.Antes estabais entregados por entero al servicio del mal, esto es, a toda clase de vicios y pecados; pero ahora debéis entregaros sin reservas al servicio de lo que es justo y santo” (Romanos 6:19 Castilian). Cuando cedes a tus bajos impulsos, cosechas pecado. Cuando te rindes a Dios, cosechas su bendición.

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