Mirando al vientoDevocional Diario – No observes al viento

No esperes a que se den las condiciones idóneas. Parte 1

“EL QUE AL VIENTO OBSERVA, NO SEMBRARÁ, Y EL QUE A LAS NUBES MIRA, NO SEGARÁ” (Eclesiastés 11:4).

Muchos de nosotros nos pasamos la vida atracados en el muelle. Queremos que el barco esté bien ubicado, que la rampa de acceso esté tendida, que el tiempo sea benigno y que nos pasen una invitación sellada antes de lanzarnos al mar. ¡Pues eso nunca sucederá! Los sueños no se mueven para venir a nosotros, sino que nosotros debemos movernos para ir hacia ellos. Un escritor lo expresaba así:

“Es hora de que dejemos de esperar que alguien cambie, que llegue la persona perfecta, que nuestros hijos se independicen, que cambie el Gobierno, que no haya ningún riesgo, que alguien te descubra y que se vaya el dolor físico. Tampoco nos quedemos esperando la perfección, la inspiración, el permiso, las garantías, un libro de instrucciones claro o más seguridad en uno mismo.

En lugar de decir: ‘Nunca he hecho esto antes’, di: ‘Tengo la oportunidad de ser el primero.’

En lugar de: ‘No tenemos los recursos necesarios’ di: ‘La necesidad es la madre del ingenio.’

En lugar de: ‘No hay tiempo suficiente’, di: ‘Cambiaremos la forma de trabajar.’

En lugar de: ‘Ya lo hemos intentado’ di: ‘Se aprende de la experiencia.’

En lugar de: ‘No tenemos expertos en el tema’, di: ‘Busquemos a alguien que sepa de esto.’

En lugar de: ‘Esto no les va a gustar a los vendedores ni a los clientes’ di: ‘Mostrémosles las oportunidades.’

En lugar de: ‘No tenemos dinero suficiente’ di: ‘A lo mejor podemos recortar algunos costos.’

En lugar de: ‘Estamos cortos de personal’ di: ‘Somos un equipo pequeño, pero ambicioso y diligente.’

En lugar de: ‘Dejemos que otros solucionen el problema’, di: ‘Estoy dispuesto a aprender algo nuevo.’

En lugar de: ‘A mí no me corresponde hacer eso’ di: ‘Me encantaría encargarme del asunto.’

En lugar de decir: ‘No puedo’ di: ‘Puedo, por la gracia de Dios.’”