Vejez en la biblia - ancianosLa Biblia y la Vejez – Los Años Dorados. Parte 2

“AUN EN LA VEJEZ… AUMENTARÁS MI GRANDEZA Y VOLVERÁS A CONSOLARME” (Salmo 71:18, 21)

¿Cuándo empiezan los años doradosí ¿Con las primeras canasí ¿Cuando alguien te dice que le recuerdas a su padre en lugar de a su hermano? Si todavía puedes dormir, sueña; si puedes trabajar, haz planes. Embárcate en nuevos proyectos, haz nuevos amigos, aprende nuevas destrezas, atrévete con un nuevo ministerio, haz un pequeño viaje misionero, participa como voluntario en una buena causa. Tus años dorados deben ser invertidos, no desperdiciados.

Para Dios no existe la “brecha generacional”. “Entonces la virgen danzará alegremente, junto con los jóvenes y los viejos…” (Jeremías 31:13). Dijo el salmista: “Aún en la vejez… Aumentarás mi grandeza y volverás a consolarme” (Salmo 71:18, 21). Se dice que los jóvenes no están interesados en los mayores. ¡Es mentira! Los jóvenes buscan a personas con sabiduría y experiencia. Confían en ellos para consejo y guía; y tú puedes ser tal persona. No seas como aquel viejo que decía: ‘Es fácil saber cuándo se ha perdido la juventud porque el lema que tenías de “levántate y vete” se ha levantado y se ha ido’. Pues bien, sigue tras él y atrápalo de nuevo. Caleb subió montañas y mató gigantes siendo ya muy mayor. ¡Y el Dios de Caleb es también tu Dios! Con ciento veinte años, los ojos de Moisés no se habían oscurecido ni su vigor había disminuido (Deuteronomio 34:7).

¡El Dios de Moisés es tu Dios! Con setenta años el apóstol Pablo anunció: “… Estoy dispuesto a ir a Roma para anunciaros el evangelio de Dios…” (Romanos 1:15 CST). ¡El mismo Dios de Pablo es tu Dios! Mantén la antorcha encendida y luego pásala al siguiente corredor antes de partir.

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