Mano de Dios su graciaGracia para soportarlo

“… ÉL DA MAYOR GRACIA…” (Santiago 4:6)

Ed y Nancy Huizinga se encontraban en la iglesia ensayando el programa de Navidad cuando se les quemó la casa. No era la primera tragedia que sufrían ese año. Tres meses antes una amiga de ellos, que era viuda y tenía dos hijos adolescentes, había muerto de cáncer. Los Huizinga habían acogido a su hogar a estos dos jóvenes. Por ello, cuando perdieron la casa, no era sólo su hogar, sino también el de dos niños que habían perdido al padre y a la madre. La semana siguiente, mientras buscaban entre las cenizas, encontraron un papel que no se había quemado. En él podían leerse las palabras: “Contentamiento: Ser conscientes de que Dios ya ha provisto todo lo que necesitamos para nuestra felicidad presente.” Dios te da “mayor gracia” cuando atraviesas pruebas dolorosas.

Comenta un maestro de la Biblia: “Nuestra perspectiva cambia cuando captamos el propósito de Cristo. Sin él, la vida no es más que una experiencia terrible y amarga. El sufrimiento se presenta de muchas maneras, pero Su gracia siempre está ahí para llevarnos hacia adelante. He pasado un gran número de pruebas para poder decir con todo convencimiento que sólo la perspectiva de Cristo puede sustituir el resentimiento por el gozo. Jesús es la pieza central del rompecabezas que es el sufrimiento. Si le ponemos en el lugar que le corresponde, todo lo demás cobra sentido.”

Donna VanLiere escribe: “Cuando la vida nos ciega… y el diagnóstico médico, el abuso, la pérdida de la vivienda, la ruptura matrimonial, la muerte de un ser querido o el colapso financiero nos doblegan… la gracia nos dice que hay más amor más allá de la infidelidad, más alegría después del diagnóstico médico y más vida después del fracaso financiero… la gracia es real… un regalo extraordinario con el poder de cambiar tu vida. Sólo lleva una condición: como cualquier regalo, tienes que alargar tu mano para aceptarlo.”