Hombre subiendo escalerasCristiano,practica el poder de la perseverancia. Parte 2

“…A SU TIEMPO SEGAREMOS, SI NO DESMAYAMOS” (Gálatas 6:9)

Cuenta la leyenda de un soldado a quien se le formó consejo de guerra delante de Alejandro Magno. Creyendo el soldado que el juicio era injusto, pidió una apelación. El conquistador le informó que no había autoridad superior a quien apelar. ‘En ese caso’, dijo el soldado, ‘paso mi apelación de Alejandro el Pequeño a Alejandro el Magno.’

Dentro de cada uno de nosotros hay un ser menor y un ser superior luchando por supremacía: Tu ser menor dice: ‘Muy pocos creen en mí. Nunca lo conseguiré.” Tu ser superior dice: ‘Mi fe en Dios y en mí mismo son suficientes; podré lograrlo.’ Tu ser menor dice: ‘Estoy tardando demasiado en ver realizado mi sueño.’ Tu ser superior dice: ‘Los sueños se realizan día a día.’ Tu ser menor dice: ‘¡Ya basta! Ya he recibido demasiados golpes.’ Tu ser superior dice: ‘He llegado demasiado lejos para rendirme ahora.’ Tu ser menor dice: ‘No me quedan fuerzas para seguir creyendo en mis ideales.’ Tu ser superior dice: ‘Aguanta todavía un poco más. La hora más oscura es justo antes del amanecer.’

El apóstol Pablo nos relata que naufragó, fue apedreado, puesto en la cárcel, traicionado, pasó hambre, sed, y noches en velas con frío y desnudez. Pero a pesar de todo, estaba resuelto en lo que se había propuesto, y fue incansable en la consecución de su objetivo. Él escribe así: “¿Quién es débil sin que yo sea débil?…” (2 Corintios 11:29 LBLA). ¿De dónde sacaba semejante fortaleza y tenacidad? ¡De Dios! La tarea que Dios te encomienda nunca será mayor que la gracia que te va a conceder. Por ello, recibe su fortaleza, sigue adelante, prosigue hacia tu sueño y al final prevalecerás.

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