Avivamiento hombre brazos levantadosEl avivamiento que necesitamos- Parte 3

“.DONDE ESTÁ EL ESPÍRITU DEL SEÑOR, ALLÍ HAY LIBERTAD” (2 Corintios 3:17)

Tercero, un avivamiento de Libertad. ¿Se permite el mover del Espíritu Santo en tu iglesia? ¿Eres sensible a su guía? Es bueno tener un programa, siempre que estés dispuesto a que Dios lo cambie. Eso no quiere decir que se pueda en cualquier momento interrumpir el sermón del pastor. Dios es un Dios de orden. Si tú lo has hecho, quizás lo justifiques: ‘Me sentí dirigido por el Espíritu’ ¿De verdad? El Espíritu Santo es un caballero y no va a hablar a través de ti mientras está hablando por medio de un líder ordenado por Dios. Dios se mueve en medio de la estructura. Si no lo crees, considera cómo diseñó el tabernáculo en el desierto y el templo de Salomón. Sin embargo, hubo momentos en los que la presencia de Dios era tan fuerte, que los sacerdotes no podían seguir con sus ritos; lo único que podían hacer era postrarse delante de Él. Debemos orar para que lleguen esas situaciones, y estar dispuestos a recibirlas cuando lleguen.

No obstante, la libertad no es una licencia para que cada uno haga lo que le parece. Pablo trató el asunto con estas palabras: “Vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino servíos por amor los unos a los otros” (Gálatas 5:13). La libertad que da Cristo nos libera de la necesidad de “presumir”, y en su lugar nos enseña a “servir los unos a los otros”. Pablo lo resume así: “El Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad” (2 Corintios 3:17). ¿Qué significa eso? Que cuando haces de Jesús tu “Señor”, Él te da libertad para que disfrutes de su presencia, ya sea en la iglesia, en casa, en el trabajo y en todas las otras áreas de tu vida.