La Comidad El acomodarse en la vida cristiana

“¡He pecado! admitió Saúl. He quebrantado el mandato del SEÑOR y tus instrucciones. Los soldados me intimidaron y les hice caso.” 1 Samuel 15:24 (RVR)

Es una condición propia del ser humano tratar de acomodarse cuando sus errores quedan al descubierto. La orden de Samuel para el rey Saúl había sido bien clara. Debía atacar al pueblo de Amalec y destruirlo por completo. No podía dejar nada con vida. La aniquilación debía ser total, hombres, mujeres, niños, animales debían ser muertos.

Si bien parece hoy una crueldad terrible, en esa época era una práctica común. Cualquier pueblo vencedor aniquilaba a su enemigo hasta hacerlo desaparecer. Dios prospera a Saúl en la batalla y le da una amplia victoria. Cuando el enemigo fue derrotado, restaba ejecutar la orden hasta el final.

Los soldados comenzaron con el exterminio, pero relata el libro que comenzaron a preservar los mejores animales. No sabemos quien comenzó, ni como lo hizo, pero seguramente, el primer soldado vio un enorme todo, perfecto, joven y sano y en lugar de matarlo, eligió quedárselo. El que estaba al lado, viendo que su compañero se quedaba con parte de botín hizo lo mismo. Pronto toda la cuadrilla tenía un grupo de vacas y el sargento no pudo manejar la situación.

El mal ejemplo cundió rápido y todos comenzaron a tomar lo mejor del ganado como botín de guerra. No sabemos que hizo Saúl cuando vio la situación. La Biblia no lo dice. Pero por su saludo a Samuel cuando el profeta fue a verlo, parece que no le preocupó demasiado.

Hasta que Samuel enojado le pregunta por qué había dejado con vida a esos animales. Ahí el rey se dio cuenta de su grave error. Y trató de acomodarse. Primero quiso excusarse diciendo que los soldados tomaron botín sin su permiso, luego que lo amedrentaron cuando él quiso revertir la situación.

La realidad era que Saúl no estaba arrepentido, cuando se vio en evidencia quiso acomodar su verdad y quedar bien. No había sincero arrepentimiento, solo había necesidad de salir bien parado. Y la mentira tiene patas cortas. Dios no permite acomodar nuestros errores y mentiras para zafar. Y desechó a Saúl.

Dios no ha cambiado. No creas que por estar bajo la Gracia es más benévolo. A Dios le sigue molestando con igual intensidad tus mentiras, que quieras acomodar tus errores con excusas baratas. Hacete cargo de tus errores y evitalos.

REFLEXIÓN – No podés acomodar tu error con pretextos.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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