Corazon Manos CuchiloEl dolor en el corazón de Dios

“Me arrepiento de haber hecho rey a Saúl, pues se ha apartado de mí y no ha llevado a cabo mis instrucciones. Tanto se alteró Samuel que pasó la noche clamando al Señor.” 1 Samuel 15:11 (NVI)

La orden para el rey Saul había sido clara. Debía atacar a Amalec y destrozarlo. No podía dejar nada con vida. Ni hombres, ni mujeres, ni niños, no animales. Debía arrasar con todo y ser implacable. Dios le había prometido ayudarlo y la victoria fue completa. Saúl terminó el día con un gran triunfo, sus soldados estaban eufóricos y él también. Y como solía pasar en las antiguas batallas, los soldados buscaron su botín.

Estaban cansados, habían arriesgado sus vidas, habían visto a la muerte en cada espada, ellos merecían un premio y Saúl se los permitió. Tomaron lo mejor del ganado y se lo llevaron. Destrozaron todo lo demás, pero lo más bonito, sano y productivo se lo quedaron. Solo destruyeron lo que era inútil o no servia. Y con ese hecho desobedecieron a Dios. El relato no detalla si Saúl les comunicó la orden de Dios a sus soldados. No queda claro.

Tal vez por eso es que el castigo fue solo para Saúl. Si los soldados perdonaron lo mejor del ganado y no sabían que estaban desobedeciendo a Dios no estaría bien que sean condenados. Pero Saúl sabía. Él había escuchado claramente de Dios que debía destruir todo y no perdonar nada.

No sabemos las razones por las que Saúl actuó de esa manera, pero no importan. Lo significativo es la consecuencia. Al ver la actitud de Saúl, Dios se arrepintió de haberlo hecho rey. Dice otra versión que le pesó en su corazón haberlo hecho rey. ¿Era tan grave dejar algunas vacas vivasí Definitivamente no. David cometió adulterio y asesinato y Dios no lo desechó.

Pero Saúl era diferente. Porque su corazón estaba pervertido. No eran sus hechos lo importante, sino su corazón. Su deseo era opuesto al de Dios y por eso Dios lo desecha. Dios siempre condena el pecado y le desagrada con todo su ser. Pero desechó a Saúl y prefirió a David, al comparar sus corazones.

¿Cómo es tu corazón? ¿Cuán limpio y sincero esí ¿Cuál es tu inclinación íntima? Dios conoce tu corazón, sabe tus deseos más íntimos. Él te ama y desea de vos lo mejor. ¿Puede verlo?

REFLEXIÓN – ¿Dios te desecharía hoy?

Un gran abrazo y bendiciones

Dany