Siervo Fiel 2 manosSiervo de Dios sigue intentándolo

“…¡MUY BIEN! ERES UN SIERVO BUENO Y FIEL…” (Mateo 25:23 CST)

En Diario del Discipulado, Paul Thigpen escribe: “Recuerdo volver a casa una tarde y descubrir que la cocina que horas antes había limpiado y dejado impecable ahora era un caos total. Mi hija pequeña había estado “cocinando” y los ingredientes, junto con los recipientes y los utensilios de cocina, estaban por todas las superficies disponibles y por el suelo. Al ver eso me disgusté. Un poquito más tarde, me encontré en medio del desorden una nota encima de la mesa, con huellas de chocolate y con una escritura torpe. El mensaje era corto: “Te estoy haciendo un pastel, papá.” Y la firmaba “tu ángel”. En medio de aquel caos y a pesar de mi irritación, de repente una alegría suave y pura inundó mi corazón. Dejé de centrarme en el problema y a pensar en esa niña a la que amaba. Pude reconocer a mi hija en esa nota y me agradé en ella. Sus intenciones habían sido buenas; ahora yo era capaz de disfrutar del trabajo de sus manos en una situación que parecía desastrosa a primera vista.

En la parábola de los talentos, Jesús dijo que los dos siervos que invirtieron y multiplicaron lo que el señor les había confiado, recibieron alabanza del mismo: “…¡Muy bien! Eres un siervo bueno y fiel…” (Mateo 25:23 CST). Pero al mismo tiempo, el siervo que escondió su moneda en lugar de arriesgarse y perder, fue objeto de reprensión: “…Siervo malo y negligente…” (Mateo 25:26). ¿Qué quieres recibir del Señor, elogios o reprensión? Dios no dice: ‘Si no sabes hacerlo bien, no lo hagas.’ A Él le agrada cuando te esfuerzas, te equivocas, aprendes de los errores y maduras. Por ello ¡sigue intentándolo!