Corazon Rojo agua marEl Valor de una promesa, cuando Dios es testigo

“¡Que el Señor sea siempre testigo del juramento que tú y yo nos hemos hecho!” 1 Samuel 20:23 (NVI)

La historia del príncipe Jonatán y el fugitivo David siempre me impactó. Que el príncipe heredero del reino se hiciera amigo íntimo y fiel hasta la muerte de quien era su amenaza para quedarse en el trono y que buscara por todos los medios de defenderlo de su propio padre es una historia maravillosa que revela el corazón de este joven increíble.

Mientras el rey Saúl quería asesinar al joven David, su propio hijo era quien lo cubría, lo escondía y mentía por él. Incluso enfrentó a su propio padre por defender a su amigo. Jonatán era un hombre ejemplar y un amigo como pocos. Un hombre de palabra y de enorme corazón.

En el momento más tenso de la situación, cuando David tiene que huir de Saúl y abandonar su vida, los dos amigos se encuentran por última vez, ambos lo sabían. Jonatán traía la confirmación del deseo de su padre de matar a David. Y le ofrece escaparse. En ese momento hacen una preciosa promesa. El que sobreviviera al otro cuidaría de su descendencia.

Jonatán sabía que David había sido ungido para ser rey y que la costumbre de la época era que el rey nuevo asesinaba a toda la familia real del mandato anterior. David sabía que Jonatán era el príncipe heredero y que su padre el rey estaba buscándolo para matarlo. Tenía muy pocas chances de sobrevivir tratando de huir de quien tenía todo el poder y las armas del estado.

En esta situación tan angustiante, ambos se prometen que si llegaran a sobrevivir se iban a hacer cargo de la descendencia de su amigo muerto. Pero no fue una promesa más. Ellos pusieron a Dios como testigo del juramento. Se prometieron fidelidad delante de Dios. Y se animaron a prometerlo porque estaban convencidos que lo iban a cumplir.

Ambos eran hombres de palabra. Años más tarde, David cumplió su promesa ayudando a Mefi Boset. ¡Qué promesa difícil de cumplir! Y ¡que testigo se habían buscado! Dios mismo era su testigo.

Me hizo pensar en lo fácil que hoy prometemos cosas y hablamos. Y en la habitualidad con la que rompemos esas promesas. Dios sigue siendo nuestro testigo y nos demanda fidelidad a nuestras palabras. ¿Tienes el honor de David y Jonatán de cumplir tus promesasí

REFLEXIÓN – Dios te escucha, y es tu testigo. Ojo.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

  • muchas gracias hermano, tienes mucha razon, hoy dia todos hacemos promesas que rompemos facilmente, no sabiendo que a Dios nada se le olvida, un abrazo a todos hermanos y que Dios les bendiga..

  • es una bendicion esta palabra trae firmesa y conviccion a mi vida

  • EL SEÑOR SIGA LLENANDOTE DE SABIDURIA, PARA QUE NOS SIGAS TRASMITIENDO TUS ENSEÑANZAS.

  • DIOS TE BENDIGA DANY QUE PALABRA MARABILLOSA.

  • Gracias Señor porque tu palabra es poder de gloria y siempres eres fiel y justo, en amor y misericordia. Bendice a los hermanos y hermans que trabajan con devoción para ti Padre.