bueno correcto imperfectoHacer lo correcto. Primera parte

“.HAS DE SABER. QUE NO.” (Daniel 3:18) 

Cuanto más progreses en la vida, más personas habrá que quieran controlarte. Creerás que sus amenazas son reales, y  te intimidas pensando en las consecuencias de no hacer caso de ellas.

Observa a Sadrac, Mesac y Abed-nego. Su compromiso con Dios hizo que acabaran en un horno ardiente calentado siete veces más de lo acostumbrado. Pero también ese mismo compromiso los promovió a una posición de gran bendición e influencia.

La historia de estos jóvenes nos enseña que la verdadera prueba donde se revela tu carácter es aquella situación cuyo resultado está fuera de tu alcance. En esa coyuntura, lo único que haces es elegir lo que es correcto delante de Dios y dejar que Él se ocupe de las consecuencias. Es una prueba de fuego, la cual también te refina y te hace más fuerte en el proceso.

Cada vez que haces lo correcto y aceptas el sendero por el que Dios te ha llamado a caminar, en lugar de evadirlo, entras en una nueva dimensión de libertad. Y como comprobaron Sadrac, Mesac y Abed-nego, ocurren tres cosas:

1) Quedas libre de los “Nabucodonosores” que creen tener el control de tu vida.

2) Quedas libre para poder decir “no” a los que intentan manipularte y usarte.

3) Quedas libre para servir al Rey Todopoderoso y decir que no a todos los otros impostores que no tienen ningún autoridad sobre ti.

En ese momento entenderás no sólo quién eres, sino lo que es más importante, a Quién le perteneces. Y Dios hará una de estas dos cosas: o bien desarrollará tu carácter en el horno de fuego, o bien te sacará ileso del mismo. ¡O quizás haga las dos cosas!

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