pasado mirar Reflexión – No Miraré Hacia Atrás Nunca

“Y Jesús le dijo: Ninguno que poniendo su mano en el arado mira hacia atrás, es apto para el reino de Dios” (Lucas 9:62).

La profesora de la Escuela Bíblica estaba describiendo el momento en que la esposa de Lot miró hacia atrás y se transformó en una estatua de sal, cuando el pequeño Juanito la interrumpió. “Mi madre una vez miró hacia atrás, cuando estaba guiando su coche”, habló con animo, “y acabó chocando en un poste.”

La vida nos impone desafíos, coraje y perseverancia. No siempre alcanzamos nuestros objetivos luego en los primeros pasos. Es necesario que estemos dispuestos a insistir, luchar por nuestros sueños, no desistir jamás. Si miramos hacia atrás, si perdemos la motivación, si dejamos de confiar en la victoria, ciertamente no llegaremos a lugar ninguno. El Señor nos prometió: “Estaré contigo”y eso debe ser el suficiente para que miremos siempre para adelante, para la línea de llegada.

Cuando caminamos al lado del Señor somos Fuertes y más que vencedores. Él nos conduce, nos orienta, nos estimula, nos ayuda a sobrepasar los obstáculos, conmemora a nuestro lado cuando alcanzamos a meta. A Su lado, no hay motivos para desánimo, ni pesimismo, ni chascos. Agarrando Sus manos, nuestro corazón se alegra, nuestro espíritu se arrebata, nuestros labios entonan un cántico de fe: “Estoy siguiendo a Jesucristo; de ese camino yo no desisto. Estoy siguiendo a Jesucristo; ¡atrás no vuelvo, no vuelvo no!”

Cuando miramos hacia atrás perdemos el foco de nuestra bendición. Cuando miramos hacia atrás tropezamos en piedras insignificantes. Cuando miramos hacia atrás recordamos frustraciones y corremos el riesgo de caer. Cuando miramos hacia atrás no vemos la gran conquista que se encuentra hacia delante.

Yo Confío en Dios y miraré hacia adelante. ¿Y tú?