Discipulo Cruz MundoSi alguien quiere ser mi Discípulo

“Luego dijo Jesús a sus discípulos: Si alguien quiere ser mi discípulo, tiene que negarse a sí mismo, tomar su cruz y seguirme.” Mateo 16:24 (NVI)

Vivimos en una sociedad sin compromiso social, nos cuesta mucho identificarnos con una causa y mantenerla en el tiempo. Las buenas intenciones se diluyen en el tiempo. Y a pesar del esfuerzo de algunos grupos sociales, la tendencia natural es a abandonar estas luchas por diversas razones. La más común es la comodidad y la rutina. Nos acostumbramos.

Este problema no solo lo tenemos en los grupos sociales, sino también en nuestras iglesias. Acomodamos la necesidad de ser discípulos de Jesucristo a nuestra conveniencia y comodidad. Y prometemos fidelidad a Dios siempre y cuando eso no altere nuestros objetivos o deseos personales. Hemos acomodado el evangelio a nuestra sociedad del siglo XXI, pero elegimos un camino diferente al que Cristo mismo propuso.

Seguir a Jesucristo no es algo sencillo, ni fácil, ni cómodo. Es una decisión que Dios demanda de cada uno y para la cual exige ciertos requisitos. Y el primero y más importante es la decisión de negarse a uno mismo.

En estos tiempos de tanto individualismo, de tanto egoísmo, de tanto yoismo, de tanto humanismo, donde la persona parece ser el centro de todo, Dios nos propone una realidad diferente. La de poner a Dios como el centro y salir nosotros de ese lugar (que no nos corresponde, por naturaleza). Obviamente esto va en contra de toda la cultura que nos bombardea a diario y que está armada y sustentada por el diablo.

Dios nos propone negarnos a nosotros mismos, cambiar nuestras prioridades y decidir tomar cada elección en la vida, subordinados al Espíritu Santo. El problema es que esto que escribimos tan rápido, nos cuesta mucho ponerlo en práctica. Porque nos obliga a someter nuestros caprichos a la voluntad divina. Y eso nos cuesta mucho.

Negarnos a nosotros mismos implica permitir que Dios maneje nuestra vida, y eso no nos gusta. Entonces decidimos nosotros y por lo general nos equivocamos. Un verdadero discípulo de Jesucristo no es perfecto, pero es alguien que toma cada decisión de su vida queriendo agradar y obedecer la voluntad de Dios.

No hay otra manera de seguir a Jesucristo. ¿Querés ser un verdadero cristiano? ¿Querés seguir a Cristo? ¿Querés agradar a Diosí Empezá a negarte a vos mismo.

REFLEXIÓN – Para seguir hay que subordinar la voluntad.

Un gran abrazo y bendiciones

Dany

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