Como Levantar a los caídos

“…SI ALGUNO ES SORPRENDIDO EN ALGUNA FALTA… RESTAURADLO…”(Gálatas 6:1)

Es correcto confrontar a alguien que está errado, pero no con una actitud de juicio ni de superioridad. Cuando los líderes religiosos de la época querían a toda costa que la mujer sorprendida “…en el acto mismo de adulterio...” fuera apedreada (Juan 8:4), Jesús los desafió: “El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra…” (v.7) ¡Ay! Escribe una escritora cristiana:

“¿Conocemos los errores de otros porque las personas confían en nosotros o porque nos hemos erigido como “la policía moral”, a fin de justificar nuestra crítica del comportamiento ajeno? Cuando condenas a los que te rodean, ¿estás buscando restaurar a los pródigos o la intención subyacente es elevarte a ti mismo como alguien mejor que los demásí En dos ocasiones he sido confrontada por cristianos. La primera vez fue una mujer encolerizada que se enfadó conmigo por llevar botas de cuero hasta la rodilla y una falda corta a su iglesia. Esta persona me tildó de “Jezabel”. La segunda vez la reprensión vino de parte de una amiga que me hizo reconocer mi orgullo en una situación determinada. La primera situación dejó una herida en mi alma; la reprensión compasiva me llevó a los brazos perdonadores de mi Padre Celestial.”

Sólo Dios tiene la combinación perfecta de santidad y misericordia para poder juzgar el corazón humano. La Biblia dice: “…Si alguno es sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradlo con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado” (Gálatas 6:1). El Único que tenía la autoridad de condenarnos eligió, sin embargo, perdonarnos. Debido a nuestro estado de pecadores salvados por gracia, cuando el Espíritu Santo ponga en tu corazón que confrontes a alguien que ha pecado, hazlo con transparencia, compasión y humildad.