La tentación. Parte 2

«…CADA UNO ES TENTADO…» (Santiago 1:14)

Notemos tres ámbitos en los que satanás tentó a Jesús:

1) La provisión. «…Di que estas piedras se conviertan en pan» (Mateo 4:3). Esta tentación se dirige a uno de nuestros mayores temores: que si no nos ocupamos de nosotros, nadie lo hará. Pero Jesús dijo: «No os angustiéis, pues, diciendo: «¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremosí», porque los gentiles se angustian por todas estas cosas, pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas ellas. Buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:31-33).

2) La protección. Satanás llevó a Jesús al pináculo del templo y le dijo: «Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, pues escrito está: A sus ángeles mandará acerca de ti…» (Mateo 6:31-33). Esta tentación va encaminada a otro de los temores básicos: pensar que Dios no nos va a proteger. Satanás nos susurra al oído: ‘Estás en la cúspide del éxito ahora mismo, pero podrías perderlo todo de un momento a otro.’ Si empiezas a pensar de ese modo, reclama la promesa: «Él me esconderá en su Tabernáculo en el día del mal…» (Salmo 27:5).

3) La posición. «Otra vez lo llevó el diablo a un monte muy alto y le mostró todos los reinos del mundo y la gloria de ellos, y le dijo: Todo esto te daré, si postrado me adoras. Entonces Jesús le dijo: Vete, satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y sólo a Él servirás.» (Mateo 4:8-10). No hay nada malo con querer provisión, protección o posición. La tentación consiste en querer conseguir estas cosas por tus propios medios y para fines egoístas.

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