Puro Poder Espiritual

Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza; contra tales cosas no hay ley – Gálatas 5:22,23

Muchos creyentes piensan que el fruto del Espíritu es algo más que una lista pasiva de cualidades agradables que les pueden ayudar a mejorar sus personalidades. Pero el fruto del Espíritu es mucho más que eso; es poder espiritual puro.

El amor es tan poderoso, dice el pasaje, que nunca deja de ser. La paciencia es tan poderosa que no puede ser detenida. A pesar de las circunstancias, no se dará por vencida. La templanza es tan poderosa que puede dominar todos los deseos de la carne.

El fruto del Espíritu no es débil; es fuerte. Es tan fuerte que todos los demonios del infierno no pueden detenerlo. Es tan fuerte que si usted lo deja fluir de su interior, corregirá los problemas de su vida. Lo mantendrá firme cuando las personas a su alrededor estén cayendo. Lo mantendrá de pie cuando los gobiernos fallen y cuando vengan las tormentas de la vida.

Estamos viviendo días peligrosos. Hay sólo una manera en que puede lograr la victoria. Usted debe comenzar a liberar ese fruto poderoso del Espíritu que Dios ha puesto dentro de usted. Créame, si usted ha nacido de nuevo, está ahí. Aprenda a rendirse a él, y como promete 2 Pedro 1:10, ¡usted nunca caerá!

2 Pedro 1:1-10

1:1 Simón Pedro, siervo y apóstol de Jesucristo, a los que habéis alcanzado, por la justicia de nuestro Dios y Salvador Jesucristo, una fe igualmente preciosa que la nuestra:
1:2 Gracia y paz os sean multiplicadas, en el conocimiento de Dios y de nuestro Señor Jesús.
1:3 Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia,
1:4 por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia;
1:5 vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento;
1:6 al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad;
1:7 a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor.
1:8 Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo.
1:9 Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados.
1:10 Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás.

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