Señor, enséñame a orar. Parte 3

“MAÑANA, TARDE Y NOCHE… ÉL ME ESCUCHA” (Salmo 55:17 NVI)

Dios es demasiado creativo para pretender que todo el mundo se relacione con Él de la misma manera, puesto que nos ha hecho a todos diferentes. Aunque hay principios generales válidos para todos, Dios nos guía como individuos. Todos estamos en distintas etapas de nuestro caminar con Él; cada uno tenemos un grado distinto de madurez y hemos vivido diversas experiencias de oración. Es necesario aprender los fundamentos de la oración. Pero luego debemos ir más allá del conocimiento intelectual y llevar esos principios al Señor diciendo: ‘Señor, enséñame a aplicarlos a mi vida y a mi situación particular, y a apropiarme de ellos. Muéstrame cómo puedo poner en práctica esta idea. Señor, dependo de Ti para que me enseñes a orar, para que me hagas efectivo en la oración, para que mi relación contigo mediante la oración sea el aspecto de mi vida más enriquecedor y gratificante’.

Cuando dices: “Señor, enséñame a orar’, le estás pidiendo que te enseñe a orar de manera distintiva y única, y que tus oraciones se conviertan en la expresión natural y clara de quién eres. Necesitas presentarte delante de Dios tal y como eres y darle el placer de disfrutar de la compañía de ese ser “original” que creó en ti. Tienes que acercarte a Él con tus propios dones y debilidades, con tu singularidad y con todo lo que hace de ti alguien maravillosamente distinto de los demás. Dios anhela encontrarse contigo ahí donde estás, intimar contigo y ayudarte a que llegues a ser la persona que Él quiere que seas.

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