Señor, enséñame a orar. Parte 4

“ÉL FORMÓ EL CORAZÓN DE TODOS ELLOS…” (Salmo 33:15)

Tu estilo de orar debería ir de acuerdo a la personalidad con que Dios te creó. Por supuesto que puedes aprender de otros con más experiencia que tú en el ámbito de la oración, pero cuida de no hacer de ellos tu modelo, ni de convertirte en un “clon”. No debes forzarte a hacer lo que hacen otros si no te sientes a gusto en tu espíritu. No intentes ponerte a la altura de nadie, ni copiar su forma de orar. Tampoco te sientas obligado a aplicar todo principio aprendido sobre la oración cada vez que oras. A muchos no nos gusta ser distintos; preferimos regirnos por unas reglas determinadas en lugar de atrevernos a seguir la dirección del Espíritu Santo.

Cuando nos conformamos a las reglas impuestas por los hombres, agradamos a los hombres. Pero cuando damos un paso de fe y seguimos la dirección del Espíritu, agradamos a Dios. No te sientas presionado a orar de determinada manera, o por ciertas cosas, únicamente porque otros lo hacen. “Suelta las amarras” y deja que la ola del Espíritu de Dios te lleve donde Él desee. Ya sabes lo que sucede cuando tú estás en control. Pero cuando dejas que sea el Espíritu el que tome la iniciativa, irás de sorpresa en sorpresa, todas ellas maravillosas. Proponte firmemente ser tú mismo y deja de sentirte culpable por no ser igual a otros. La Biblia dice: “Él formó el corazón de todos ellos…” (Salmo 33:15). Así pues, en el tema de la oración, la palabra para ti en este día es: ‘Sé tú mismo’.

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