vasos de honraComo Hacer de las debilidades un arma

“…POR AMOR A CRISTO ME GOZO EN LAS DEBILIDADES…” (2 Corintios 12:10)

Al hablar de su “aguijón”, el apóstol Pablo escribe: “…Se me dio una espina en mi carne… En tres ocasiones distintas, le supliqué al Señor que me la quitara. Cada vez él me dijo: «Mi gracia es todo lo que necesitas; mi poder actúa mejor en la debilidad». Así que ahora me alegra jactarme de mis debilidades, para que el poder de Cristo pueda actuar a través de mí. Es por esto que me deleito en mis debilidades, y en los insultos, en privaciones, persecuciones y dificultades que sufro por Cristo. Pues, cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Corintios 12:7-10 NTV). Pablo sabía cómo hacer de sus debilidades una herramienta que le acercara más a Dios. Y ésa es una enseñanza que tú también tienes que aprender.

Eugene Peterson interpreta así la primera Bienaventuranza: “Eres bienaventurado cuando estás al límite de tus fuerzas. Cuanto menos haya de ti mismo, más habrá de Dios y de su Reino.” (Mateo 5:3 parafraseado). No es que vayas a aceptar sin más los defectos de tu carácter y las áreas en las que luchas, diciendo: ‘Bueno, así soy yo.’ No, puesto que tendrás que confrontar toda debilidad, confesarla y dejar que Cristo tome el control. Siempre tendrás luchas en algún ámbito de tu vida. Pablo lo reconoció: “…Tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la excelencia del poder sea de Dios y no de nosotros” (2 Corintios 4:7). Como frágiles, defectuosas y delicadas vasijas de barro, Dios te usará en la medida en que te rindas a Él y le dejes que te utilice para bien.

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