grupo jovenes orandoEste año vive de acuerdo a las Bienaventuranzas. Parte 6

“BIENAVENTURADOS LOS DE LIMPIO CORAZÓN…” (Mateo 5:8)

Haz de tu corazón una “zona controlada”, porque lo que ocurra en él determinará tu forma de enfrentar la vida. Cuando se trata de personas, pasatiempos y persecución de metas, no te abras a nada que tenga el potencial de esclavizarte o de hacerte cínico o insensible. Si lo haces, estarás cerrando la puerta a las bendiciones de Dios. En el libro titulado Mi Salvador y Vecino, Max Lucado escribe: “El paisaje era llano y monótono, por lo que la refinería en la distancia se erigía como una ciudad de ciencia ficción. La función de ese laberinto de maquinaria está definida en su nombre. Una refinería absorbe todo lo que entra, lo purifica y lo envía afuera. Ésta hace con el petróleo crudo lo que el corazón debería hacer en tu interior: eliminar las impurezas y usar lo bueno.

Jesús dijo: “El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno…” (Lucas 6:45). Eh aquí unas preguntas que podrías hacerte: ‘Cuando me critican o no me hacen caso, ¿me ofendo o me muerdo la lengua? Cuando estoy demasiado cargado, ¿pierdo los estribos o me controlo? Cuando oigo chismes, ¿echo más leña al fuego, los acallo o los difundo? Cuando alguien me ofende, ¿le guardo resentimiento o perdono?’ Todo eso tiene que ver con la condición de tu corazón.”

Si tu corazón ha sido purificado, empezarás a ver a Dios en personas, lugares y situaciones donde antes no lo veías. El salmista, conocedor de primera mano de los peligros de la enfermedad espiritual, escribió: “¡Crea en mí, Dios, un corazón limpio…!” (Salmo 51:10). Si tienes necesidad de una purga espiritual, pasa tiempo en la presencia de Dios.