crecimiento-en-la-biblia-semilla“TIEMPO DE BUSCAR Y TIEMPO DE PERDER.” (Eclesiastés 3:6)

Como Crecer en medio de la pérdida y de los cambios. Parte 1

No hay nada que transforme tanto nuestro carácter como el enfrentar la pérdida de algo o de alguien y los cambios subsiguientes. Cuando perdemos un matrimonio, un trabajo, un hijo, un padre, nuestra reputación, nuestra salud, nuestras finanzas, etc., tenemos dos alternativas: recibir los golpes o caer al suelo; hundirnos o mantenernos a flote. Lo que teníamos, ya no lo tenemos, y nos sentimos como en un limbo, perdidos entre el pasado que conocíamos y el futuro que desconocemos. Sin un mapa que nos guíe, en territorio extraño, es lógico sentirse abrumado. La fe nos dice que Dios, en su momento, puede transformar todo final en un nuevo comienzo. Pero hasta que eso ocurra, sumidos en el dolor y la confusión, ¿qué podemos hacer mientras llegue la conclusión de algo y se produzca el nuevo comienzo?

El pueblo de Israel se encontró en ese dilema cuando perdió a Moisés, su padre espiritual. La pérdida del líder dejó a toda una nación en angustia: “Lloraron los hijos de Israel a Moisés en los campos de Moab treinta días.” (Deuteronomio 34:8). Fíjate: La reacción de Dios hacia su dolor no fue decirles: ‘No deberíais sentiros así, olvidad a Moisés. Al fin y al cabo, me tenéis a mí. Venga, es hora de ser más fuertes, ¡deberías tener más fe!.’ Cuando un consejo suena demasiado “religioso” y no parece estar en consonancia con la realidad, no proviene de Dios. Él no nos pide que seamos “superespirituales”, que neguemos nuestro dolor y pretendamos que no nos sentimos mal. Él nos concede “tiempo de llorar. de hacer duelo. de perder” para que podamos luego “reír. bailar. ganar” (véase Eclesiastés 3:4-6). Dios dejó que toda una nación interrumpiera el trabajo durante treinta días para expresar y procesar su duelo. Tus lágrimas son parte de la provisión divina para pasar por el dolor mientras vas camino de la sanidad.