promesas-en-medio-de-la-tormenta«YA LA BARCA ESTABA EN MEDIO DEL MAR, AZOTADA POR LAS OLAS.» (Mateo 14:24)

5 Promesas para declarar cuando estás en medio de la tormenta

Si buscáramos a alguien «experto» en tormentas, Jeremías es el candidato; él te podría hablar en detalle de la altura de las olas y de la velocidad del viento. Se dio cuenta de lo rápido que se estaba hundiendo, así que cambió su punto de mira. «Pero esto consideraré en mi corazón, y por esto esperaré: Que por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos, porque nunca decayeron sus misericordias; nuevas son cada mañana. ¡Grande es tu fidelidad! «Mi porción es el Señor; por tanto, en Él esperaré», dice mi alma» (Lamentaciones 3:21-24).

Cuando Jeremías apartó su mirada de las olas para ponerla en Dios, comenzó a recitar cinco promesas:

1) «Por la misericordia del Señor no hemos sido consumidos»;

2) «Nunca decayeron sus misericordias»;

3) «Nuevas son cada mañana»;

4) «Grande es tu fidelidad»;

5) «Mi porción es el Señor».

La tormenta no cesó, pero el desánimo de Jeremías sí. Pablo nos insta a hablar entre nosotros «con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones» (Efesios 5:19). Los himnos clásicos te pueden ayudar a poner tu mirada en Aquél que camina sobre las aguas y calma la tormenta. Recordemos este: «Oh Dios eterno tu misericordia/ Ni una sombra de duda tendrá/ Tu compasión y bondad nunca fallan/ Y por los siglos el mismo serás/ ¡Oh, tu fidelidad! /¡Oh, tu fidelidad!/ Cada momento la veo en mí/ Nada me falta, pues todo provees/ ¡Grande, Señor, es tu fidelidad!»

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