exito-biblia-fe«SIMÓN PEDRO, CUANDO OYÓ QUE ERA EL SEÑOR… SE ECHÓ AL MAR [Y NADÓ HASTA LA ORILLA].» (Juan 21:7b)

El dilema del «éxito» según la Biblia

Una vez que «Pedro oyó que era el Señor» tuvo que decidir si dejaba sus peces e ir a Él o si se quedaba con lo que había conseguido por su duro trabajo.

Las verdaderas pruebas no llegan necesariamente en tiempos difíciles – cualquiera puede buscar a Dios en tales momentos.
No, llegan cuando has conseguido tus objetivos, cuando tus redes están llenas, cuando por fin «has llegado». El desafío entonces es:

¿te quedas guardando las bendiciones o saltas por la borda y vas a Aquel que te las dio? ¿Amas más al Dador que al regalo?

Cuando Pablo se enfrentó al «dilema del éxito», dijo:

«…yo también tengo de qué confiar en la carne… de la tribu de Benjamín… en cuanto a la ley fariseo, en cuanto a la justicia que es en la ley, irreprensible» (Filipenses 3:4,5b,6b) Había conseguido todo en su carrera. Pero escúchale ahora: «Estimo todas las cosas como pérdida… y lo tengo por basura para ganar a Cristo» (Filipenses 3:8). Las bendiciones temporales empiezan a perder su brillo cuando te encuentras con Aquel que bendice.

Para alcanzar a Jesús deberás dejar atrás a aquellos que quieren quedarse con los peces. Parecía que Pedro estaba renunciando a todo, sin embargo cuando llegó a la orilla se encontró a Jesús ocupado – ¡asando pescado! Cualquiera que sea tu necesidad, ¡el Señor ya la ha cubierto! Simplemente obedécele y Él te dará «…bendición hasta que sobreabunde» (Malaquías 3:10b). ¡Ésa es su promesa! Pero aquí están sus términos: «…buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas» (Mateo 6:33). Lo que estés dispuesto a dejar, determinará – en última instancia – lo que Dios te puede confiar.

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