correccion-hijo-biblia-3“NO REHÚSES CORREGIR AL MUCHACHO; PORQUE SI LO CASTIGAS CON VARA, NO MORIRÁ.” (Proverbios 23:13)

3 Errores en la corrección de nuestros hijos

Una actitud de exigencia es fatal. Destruye la motivación del niño y su autoestima. Nuestros hijos desarrollan esta actitud cuando les permitimos pensar que no tienen que trabajar para conseguir las cosas, porque se lo “debemos”.

Padres, amad a vuestros hijos, proveed un ambiente seguro en el hogar, ¡pero haced que sean responsables de sus acciones! Aquí hay 3 razones por las que solemos fallar:

(1) Amor desorientado. “Mis hijos no deberían luchar como yo luché”, o “Quiero que lo pasen bien mientras crecen”. Los chicos interpretan esa clase de tolerancia como (a) falta de interés, (b)escoger el camino más fácil. Entonces, sus exigencias crecen, porque lo que realmente están diciendo es: “¡No quiero más cosas, te necesito a ti!”.

(2) Bajas expectativas. La autoestima viene de los logros, y eso no se hereda; hay que conseguirla por uno mismo.

Sube el listón. Ponles algo para realizar. No les prives del sentimiento de satisfacción personal que viene del trabajo duro para mejorar sus notas, limpiar su habitación, y merecerse lo que tienen.

(3) Sentimiento de culpa. Hay muchas ocupaciones; todos nos sentimos mal a veces por no pasar suficiente tiempo con nuestros hijos. Otras presiones producen sentimientos de culpabilidad también. Una muchacha de dieciséis años le dijo a su padre que le “debía” un coche. ¡Y lo consiguió! ¿Sabes por qué? Porque sus padres estaban divorciados y el padre se sentía culpable de “haberla defraudado”. No intentes “comprar” el afecto de tus hijos, o acabarás pagándolo muy caro después.

¿Quieres un consejo? No fomentes actitudes de exigencia. “No rehúses corregir al muchacho; porque si lo castigas…, no morirá” (Prov. 23:13).