mensajes-cristianos-la-subasta“EL QUE CREE EN EL HIJO, TIENE VIDA ETERNA…” (Juan 3:36)

Mensajes Cristianos: La Subasta

El rico inglés Barron Fitzgerald sólo tuvo un hijo. Cuando era un adolescente, su madre murió. Años más tarde, él también murió de una manera trágica. Mientras tanto, los valores en cartera de Fitzgerald subieron significativamente con la adquisición de obras de arte de los grandes “Maestros”.

Antes de su muerte, Fitzgerald dejó instrucciones detalladas para que toda su colección de arte se subastara. Cuando se hizo la subasta, una gran multitud de posibles compradores asistió. Entre ellos se encontraban muchos directores de museos muy conocidos y coleccionistas privados, deseando ofertar.
Antes de que la subasta empezara, se expusieron las obras de arte para que los interesados las examinaran. Entre los cuadros había uno que pasó casi  esa percibido. Era de baja calidad, pintado por un artista local desconocido. Se trataba de un retrato del único hijo de Fitzgerald.

Al comenzar la sesión, el subastador leyó una parte del testamento de Fitzgerald, en el que pedía expresamente que el primer cuadro que se vendiera fuera el de “mi hijo amado”. Debido a su poca calidad, el cuadro recibió sólo una oferta, hecha por el viejo mayordomo que había ayudado a criar al niño, que había querido mucho. Éste compró el cuadro por menos de una libra esterlina. En ese momento, el subastador paró la subasta y pidió al notario que continuara leyendo el testamento. Cayó un gran silencio entre la muchedumbre cuando se leyó: “Aquel que compre el cuadro de mi hijo, recibirá toda la colección – Señores, ¡la subasta ha terminado!”

Sin Cristo no tienes nada – ¡con Él lo tienes todo!

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