ayudar-iglesia-Dios-biblia“CONFIRMANDO LOS ÁNIMOS DE LOS DISCÍPULOS” (Hechos 14.22)

Apoyando a los que están en liderazgo en la Iglesia

Pocos atletas tuvieron más fans que la estrella de baloncesto Michael Jordan. No obstante, cuando un reportero le preguntó por qué le gustaba que su padre presenciaba sus partidos, Jordan contestó:

“¡Cuando él está ahí, sé que por lo menos tengo un admirador!”. Todos necesitamos ser animados, ¿verdad?

No fueron ni su alto rango ni sus grandes logros los que produjeron la sanidad de Naamán. No, fue el ánimo de sus criados, que se acercaron lo suficiente para ver el verdadero problema, y después le introdujeron al Dios que tenía la solución.

Hay una importante lección aquí: A menudo, cuando el Señor te acerca a alguien y hace que te enteres de cierta información, lo hace para que puedas “saber hablar palabras al cansado…” (Isaías 50:4).

Él te ha puesto donde vas a marcar una diferencia, a lo mejor, como en el caso de Naamán, una diferencia que determinará si la persona vive o muere.

Leemos que Pablo y Bernabé “confirmaron los ánimos de los discípulos” (Hechos 14:22). No estamos llamados a juzgar o a declarar culpable a la otros; eso es el trabajo de Dios. Nuestro trabajo es orar por ellos y el seguir animándoles. En este relato extraordinario, el Señor actuó a través de una muchacha de servicio para salvar a un general que estaba a punto de morir. ¿Pero qué hubiera pasado si se hubiera rebelado a hacer camas y lavar platos en la casa de Naamán, o hubiera decidido salir y cotillear acerca del problema? Hoy tienes que jugar un papel vital en el plan de Dios. Su mano está sobre ti para servir donde Él te haya puesto. Capta la visión; no hay espacio para la mediocridad. Él te ha llamado a servir con excelencia, así que, ¡empieza a hacerlo!

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