grande-corazon“EL QUE ES EL MAYOR DE VOSOTROS, SEA VUESTRO SIERVO” (Mateo 23:11)

Las Personas de gran corazón

Hace años un hombre montado a caballo se encontró con un escuadrón de soldados que intentaba mover un árbol enorme. Al lado y dando órdenes estaba un coronel vestido muy elegantemente. Pero el árbol era demasiado grande para que los hombres pudieran moverlo. “¿Por qué no les ayuda?”, preguntó el jinete al “importante coronel”. “¿Yo? Señor, soy un coronel”, respondió. El jinete se bajó del caballo y se puso al lado de los soldados. Sonriéndoles y animándoles les dijo: “Venga, muchachos, todos a la vez: ¡a empujar!”. El gran árbol se movió con facilidad gracias a la ayuda de un hombre más, y el extraño volvió a montar su caballo. Cuando se disponía a irse, le dijo al coronel: “¡La próxima vez que tenga que mover un árbol, llame a su jefe supremo!”. ¡Al oírlo, todos se quedaron boquiabiertos! Sólo entonces se dieron cuenta de que el desconocido era ni más ni menos que el general Jorge Washington.

¡Nadie es demasiado grande para no poder ayudar a los demás! De hecho, sólo una persona de mente muy estrecha no lo haría. Jesús dijo a sus discípulos: “El que es el mayor de vosotros, sea vuestro siervo” (Mateo 23:11). Después tomó una toalla y empezó a lavarles los pies. Las personas inseguras se pavonean, esperando que te creas la imagen que proyectan. Pero es una forma miserable de vivir y una fachada imposible de mantener. Así que, viven a la defensiva, temerosos de que si los demás los conocieran como ellos se conocen a sí mismos, serían rechazados. Pero los de gran corazón, como Washington, aman a la gente, no a las multitudes, y buscan soluciones, no fama; hallan tanto dignidad como gozo sirviendo a otros. ¿y tú?