rio-de-Dios“…Y SE ZAMBULLÓ SIETE VECES EN EL JORDÁN… Y QUEDÓ LIMPIO” (2 Reyes 5:14)

“¡Sigue zambulléndote en el río de gracia de Dios!”

Cuando Naamán salió de la casa de Eliseo, estaba enfadado. Le habían dicho de zambullirse siete veces en el sucio río Jordán para recibir la sanidad. Pero sus criados le dijeron: “Si el profeta te hubiera hablado de hacer algo difícil, lo hubieras hecho ‘en un abrir y cerrar de ojos’. Viniste preparado a liquidar tu cuenta bancaria, a hacer lo que fuese necesario. Ahora, todo lo que tienes que hacer es zambullirte siete veces en el Jordán. ¿Es que no merece la pena, pudiendo salir limpio?” (Ver 2 Reyes 5:13).

Hoy, Dios te hace a ti la misma pregunta: “¿No merece la pena humillarte para salir limpio, confesar tu pecado, compartir tu historia, y pedir ayuda? ¿No merecería la pena arriesgar el desacuerdo de aquellos que no cuentan realmente porque de todos modos no forman parte del plan del Señor para tu vida? ¿Es que no merece la pena sufrir para poder reinar con Jesús (Ver 2 Timoteo 2:12)?”

No dejes que tu reputación sea un obstáculo para tu sanidad. El enemigo ha intentado engatusarte hacia los falsos ríos, pero ahora estás donde el Señor quiere que estés. Todo lo que precisas es el tipo de fe que implica parecer insensato por un tiempo, fe que te mantiene dependiente de Él, cuando parece que todos los demás lo están haciendo mejor que tú.
“Sigue zambulléndote”, aunque hayas sido insultado… aunque tus sentimientos estén heridos… aunque hayas llegado al límite de tus fuerzas y quieras rendirte. ¡No te rindas ahora! Mantente en las promesas que Dios te ha dado. Milagros son para los que perseveran, no los ilusionados. “Bienaventurado el hombre que soporta… recibirá…” (Santiago 1:12).

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