manos-corazon-Dios“…QUE ANDÉIS EN AMOR…” (2 Juan 6b)

El Amor es lo que más importa – Parte 1

Porque Dios es amor, ¡amando es como nos parecemos más a Él! Desde la perspectiva de Dios, la vida sin amor no tiene valor. Pablo escribió: “Si yo
hablara lenguas humanas y angélicas… y no tengo amor, nada soy” (1 Corintios 13:1,2b). Y el amor no se puede aprender en la soledad. Tienes que estar con la gente – gente irritante, imperfecta y frustrante. A veces actuamos como si las relaciones fueran algo que ha de estar apretujado en nuestro horario. Hablamos
de buscar tiempo para nuestros hijos, o hacer un hueco para aquellos que nos importan. ¡No es así! Jesús resumió lo que más importa con dos declaraciones
poderosas: “Amarás al Señor tu Dios… y… a tu prójimo…” (Mateo 22:37,39b).

Las relaciones, y no las cosas, son lo que realmente importa. De manera que, ¿por qué seguimos permitiendo que nuestras relaciones sean lo menos importante? Porque cuando nuestras vidas se sobrecargan, empezamos a recortar racionalmente el tiempo, la energía y la atención que las relaciones amorosas requieren. Nos preocupamos demasiado de ganarnos la vida, pagar las facturas y lograr nuestros objetivos, como si estos fueran el propósito de nuestra vida. ¡No lo son! El propósito de nuestra vida es aprender a amar – a Dios y a los demás. ¡La vida menos el amor es igual a cero! La madre Teresa de Calcuta dijo: “No es lo que haces, sino cuánto amor pones en ello lo que importa”.

El amor es el secreto de un patrimonio duradero. En nuestros momentos finales todos nos damos cuenta de que las relaciones son la esencia de la vida.
La sabiduría es aprender esa verdad cuanto antes. ¡No esperes hasta que sea demasiado tarde para darte cuenta de eso!