ladron-biblia-satanas¡Cuidado con el bandido!

“EL LADRÓN… VIENE… PARA HURTAR… Y DESTRUIR; YO HE VENIDO PARA QUE TENGAN VIDA… EN ABUNDANCIA” (Juan 10:10)

Durante la década de 1870, aterrorizó a los viajeros de las diligencias, sin ni siquiera pegar un tiro. Su arma tenía reputación. Su munición era la intimidación. Se llamaba Black Bart, un bandido encapuchado con un arma mortal.

No era muy distinto de otro ladrón aun más mortífero. Aunque no lo hayas visto nunca, lo reconocerías al instante. En el hospital has sentido su frío aliento en el cuello. Él fue la causa de que tu mano te sudara durante tu última entrevista de trabajo o tu última biopsia. En el cementerio, te susurra al oído: “El próximo serás tú”.

Ahora bien, ese bandido no quiere tus bienes. No, él quiere el “combustible” con el que vives: tu felicidad. Su nombre es: “Miedo”. Te manipula en situaciones
misteriosas y te provoca con lo desconocido: miedo a morir, fallar, al mañana, a Dios – ¡y miedos que ni siquiera puedes identificar!

No importa el tipo de miedo que el enemigo pone en tu camino, siempre tiene el mismo propósito: que eches a correr, que veas la posibilidad como vulnerabilidad
y riesgo, y como resultado no consigas disfrutar de la vida que el Señor creó para ti. Pero la Biblia dice: “…no nos ha dado Dios [imagina quién entonces…] espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio” (2 Timoteo 1:7). Tus miedos no son de Dios, así que ¡recházalos!

A propósito, se descubrió que Black Bart era un farmacéutico de carácter suave al que ¡le aterrorizaban los caballos! Y ¿sabes por qué nunca disparó un tiro?
Porque ¡su rifle nunca estuvo cargado!

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