resurreccion-lazaro-Jesus-bibliaLa Resurrección de Lazaro muy parecida a nuestra nueva vida

“…DESATADLO Y DEJADLO IR” (Juan 11:44b)

En el momento en el que aceptas a Cristo, Él te cambia desde adentro hacia afuera. Sin embargo, algunas experiencias de tu pasado pueden hacerte ir más despacio, mantenerte atado, y determinar cómo te ves a ti mismo. Aunque el Espíritu Santo hace el trabajo inicial, la transformación es un proceso. No ocurre de la noche a la mañana, sino que lleva su tiempo.

Cuando Jesús estaba ante la tumba de su amigo, llamó: “Lázaro, ven fuera” (Juan 11:43b) y éste, que había estado muerto durante cuatro días, salió arrastrando los pies, ya que estaba todavía envuelto de la cabeza a los pies como una momia. Date cuenta que el sudario, que era un gran estorbo, no se desprendió por sí solo al llamarle Jesús. No fue así, sino que Jesús dijo a sus amigos: “…desatadlo y dejadlo ir” (Juan 11:44b), y con la ayuda de éstos, Lázaro fue libre para proseguir una nueva vida.

La Biblia dice: “…alguno… en Cristo, nueva criatura es: las cosas viejas pasaron; todas son hechas nuevas” (2 Corintios 5:17). Cuando Jesús te salva, sales de “la tumba” envuelto en “el sudario” de tu pasado. ¿Qué pasado? (a) Influencias negativas y formas de pensar; (b) Baja autoestima; (c) Antiguas adicciones y costumbres y (d) Amistades destructivas. Por eso, Dios manda a gente que te quiere, para quitarte el envoltorio y te lance hacia tu propio potencial.

Es importante que identifiques esas amistades y que construyas tu vida alrededor de ellas. Esa también es la razón por la que necesitas desarrollar una relación íntima con Dios a través de la oración y la lectura de la Biblia. Por medio de su Palabra obtienes una imagen precisa de cómo Él te ve.

Por medio de la oración puedes conocer su corazón y empezar a verte a ti mismo por sus ojos. Cuando eso ocurre, ¡ya nunca volverás a verte como antes!