buscando-la-felicidadQuinta trampa: Perseguir la felicidad

“BIENAVENTURADO EL HOMBRE QUE… EN SUS MANDAMIENTOS SE DELEITA…” (Salmo 112:1)

Un gato le preguntó a otro mientras charlaban que por qué siempre se perseguía la cola. “Porque mi mamá dice que la felicidad se encuentra en la cola; por eso intento atraparla”. A lo que su amigo le respondió:

“Pero si sencillamente siguieras caminando, ¿acaso ésta no vendría detrás de ti?”. ¿Sabes qué? Cuando persigues la felicidad, se te escapa; en cambio, cuando andas con Dios, te sigue. La Biblia dice:

Bienaventurado el hombre que… en sus mandamientos se deleita…” (Salmo 112:1).

Cuando nos fijamos en hacer la voluntad de Dios, no queda espacio para la infelicidad. Pero la verdadera felicidad también implica:

(1) Controlar el habla. Escucha: “La muerte y la vida están en poder de la lengua” (Proverbios 18:21). En serio, ¡tus palabras tienen poder!

Crean el ambiente en el que te mueves. Así que, en lugar de depender de lo que ves con tus propios ojos, intenta ver lo que la Palabra de Dios dice, pues Él tiene cosas buenas guardadas para ti (lee Jeremías 29:11).

(2) Ser agradecido. Es prácticamente imposible ser agradecido y temeroso al mismo tiempo. La gratitud no sólo es la solución para el miedo, también es una de las formas más puras de amor; es el tipo de amor hacia el exterior que da sin esperar nada a cambio, ¡y sin embargo siempre termina con más que suficiente!

(3) Ejercitar las opciones. Creer que no tienes opciones puede hacerte sentir atrapado, enfadado y deprimido. Pero con Dios siempre tienes opciones, porque: “…para Dios todo es posible” (Mateo 19:26b).

Basándote en ello, puedes reiniciar y reprogramar tu vida. ¡Gente feliz, realmente feliz, sabe esto!

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