todo-tiene-su-tiempo¿Eres adicto a las urgenciasí

“TODO TIENE SU TIEMPO…” (Eclesiastés 3:1)

Mientras no te valores, no valorarás tu tiempo. Y hasta que valores tu tiempo, no lo aprovecharás sabiamente. La urgencia es una adicción. Si reaccionas habitualmente a demandas externas, puede que estés “enganchado”.

Como las demás adicciones, la urgencia:

(a) Suple temporalmente la necesidad de sentirte necesitado.

(b) crea un sentido de “hacer cosas”.

(c) ensalza falsamente tu autoestima.

(d) a menudo empeora el problema, ya que las prisas no son buenas.

Si eres adicto a las urgencias, considera lo siguiente:

(1) En nuestra sociedad, “posición” iguala a “trabajo”; la gente espera que seas requerido.

Ahora bien, abandonar constantemente tus metas para ayudar a los demás llevar a cabo las suyas, puede hacer sentirte más apreciado pero te desvía del propósito de Dios para ti y crea un falso sentido de aceptación.

(2) Algunas veces es difícil decir no, porque como creyente te sientes “obligado”.

Pero no todos los problemas son llamadas para ti, que debas lanzarte a solucionarlos. La decisión de involucrarte en lo que sea debe provenir de Dios. ¡Ora antes de reaccionar! Escucha:

“Reconócelo en todos tus caminos y Él hará derechas tus veredas” (Proverbios 3:6). Si por naturaleza eres “un arregla todo”, probablemente te realices solucionando problemas, satisfaciendo necesidades y expectativas, influenciando conductas y resultados. “¿Qué debo hacer?”, te preguntarás.

Reconocer que eres vulnerable a las peticiones urgentes y te duele decir:

“No”. Identificar tu patrón de respuesta puede evitar que te “enganches” y ayudar a mantenerte centrado en lo que el Señor ya te dijo que hicieras.

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