espiritu-de-temor-bibliaUn espíritu de temor – Parte 3

“VINIERON A ÉL Y LO DESPERTARON, DICIENDO: ¡MAESTRO, MAESTRO, QUE PERECEMOS!…” (Lucas 8:24)

La Biblia nos relata: “[Jesús] entró en una barca con sus discípulos y les dijo: Pasemos al otro lado del lago. Y partieron. Pero, mientras navegaban, Él se durmió. Y se desencadenó una tempestad de viento en el lago, y se anegaban y peligraban. Vinieron a Él y lo despertaron, diciendo: ¡Maestro, Maestro, que perecemos! Despertando Él, reprendió al viento y a las olas… Y les dijo: ¿Dónde está vuestra fe? Atemorizados, se maravillaban y se decían unos a otros: ¿Quién es éste, que aun a los vientos y a las aguas manda, y lo obedecen?” (Lucas 8:22-25). En este episodio comprobamos que los discípulos tenían un espíritu de temor. No importa cuántas veces nos haya bendecido Dios y haya respondido nuestras oraciones, la siguiente vez que enfrentamos una crisis, sobre todo si es algo nuevo, nos atemorizamos.

¿Quién les había pedido a los discípulos que entraran en la barca? Jesús. Tienes que entender lo siguiente: la fe no te exime de las tormentas de la vida, sino que te equipa para pasar por ellas. Y si estás en la voluntad de Dios, ninguna tempestad, por severa que sea, podrá hundirte. Jesús sabía que iba a desatarse una tormenta antes de que los discípulos subieran a la barca. ¿Por qué, entonces, los expuso? Porque los estaba preparando para el futuro, para los días cuando Él ya no estuviera con ellos y se hubieran de enfrentar a la persecución, a la cárcel y hasta a la muerte. La palabra para ti hoy es: no temas; el Señor está contigo, y con Él vas a pasar al otro lado.