Liderazgo: Pasando la “antorcha”

“…HACED DISCÍPULOS A TODAS LAS NACIONES…, ENSEÑÁNDOLES QUE GUARDEN TODAS LAS COSAS QUE OS HE MANDADO” (Mateo 28:19,20)

Toma cualquier periódico y te darás cuenta de que las grandes empresas suben o desaparecen por una sola cosa: liderazgo. Esto también es crucial en otras áreas de la vida, como el matrimonio, el ministerio, la educación y la carrera profesional. Cada una de estas áreas requiere estrategia, disciplina e iniciativa. Los que no demuestran estas cualidades, terminan por lo general ayudando a otros a cumplir sus sueños.

Si la única meta para Jesús en la Tierra era morir por el pecado, ¿por qué no se fue directamente a la Cruz desde su bautismo en el río Jordán? Porque durante los siguientes tres años su intención era “plantar” las “semillas” de liderazgo en la vida de aquéllos que finalmente llevarían su mensaje al mundo. A causa de los principios que Jesús enseño, su discípulos llevaron fruto mucho tiempo después de que Él partiera. Los evangelios son sus “manuales de entrenamiento”: una preparación intensa para aquéllos que pasaron cada día hablando, durmiendo, comiendo y viajando con Él, para que no se perdieran ninguna oportunidad de aprender acerca de su misión y los métodos precisos para cumplirla.

Jesús dijo: “…haced discípulos a todas las naciones…, enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado” (Mateo 28:19,20). ¿Y sabes qué? ¡Él quiere que uses los dones que te ha dado a ti!, no sólo para “dar im empujón” a la generación de tus hijos y tus nietos, sino a ¡la tuya también! Tu mejor contribución a las futuras generaciones es la inspiración que reciban al observarte “matar a tus gigantes” y “mover tus montañas”. De esta manera -cuando llegue su turno- ellas podrán orar con confianza: “Dios, has hecho cosas imposibles en el pasado y aún puedes hacerlas hoy”. ¡Qué legado! No lo estropees.

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