La Raíz de Amargura

“MIRAD BIEN… PARA QUE NO BROTE NINGUNA RAÍZ DE AMARGURA QUE OS PERTURBE…” (Hebreos 12:15)

Albergar amargura no cambiará a la otra persona, pero sí te cambiará a ti ? ¡y no para bien…! La cosa más pesada que jamás puedas llevar es el rencor. Hará que te sientas amargado y desgraciado en tu alrededor porque tu único deseo es ver castigada a la persona culpable, sobre todo cuando tú o alguien a quien amas es considerado la victima.

Lo que en realidad sucede es lo siguiente: Satanás entra en escena y te convence de que es normal que albergues resentimiento. Después de todo, sólo “te estás protegiendo” de que te hagan daño otra vez, ¿verdad? Cuando eso ocurre, te atrincheras y justificarás tu actitud, acostumbrándote a vivir cómodamente con el despecho; esto quiere decir, hasta que te destruya… La razón por la que Dios dice: “Mirad bien…” (Hebreos 12:15) es porque nuestra amargura tiene muchos orígenes como: un padre ausente o abusador al que no podemos perdonar, un horrible divorcio que seguimos reviviendo, las palabras imprudentes de un amigo que ni siquiera se ha dado cuenta de su efecto, el jefe que nos pasó por alto para un ascenso. Al albergar rencores permitimos que la amargura se instale en nuestra cabeza, “sin pedir permiso”.

¿Cuál es la solución? Perdona antes de que el problema se incruste en tus emociones y empiece a alimentarse de tus recuerdos. Revivir los momentos de dolor, los profundiza hasta que “echan raíces” y resisten todos los intentos de arrancarlos. Pablo dijo: “Antes sed bondadosos unos con otros…, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo” (Efesios 4:32). Y cuanto antes, ¡mejor! Recuerda, no hay ningún sentimiento tan profundamente enraizado que el Señor no pueda alcanzar y arrancar. La pregunta de hoy es: ¿estás dispuesto a dejar que Él lo haga?

1 COMENTARIO

  1. Esa es mi inquietud, que no haya resentimiento, rencor ni amargura en mi corazon tengo miedo y me dirijo a mi DIOS que es el unico que puede quitarnos todo esos sentimientos malos que nos hacen mucho daño al alma, y es cierto, cuando hay esos sentimientos malos, la persona cambia para mal y muchas veces no nos damos cuenta, pero gracias a DIOS que tenemos su amor y la libertad de acercarnos seguros de que EL y solo EL nos escucha y nos libera de todo eso.. La gloria sea solo a nuestro DIOS.
    Bensiciones.

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