¿Cómo Los Creyentes Debemos Tratar con la muerte?

“…YA NO HABRÁ MÁS MUERTE, NI HABRÁ MÁS LLANTO…” (Apocalipsis 21:4b)

Considera algunas de las formas de cómo tratamos a la muerte:

(a) Usando humor

Woody Allen bromeaba: “No es que tenga miedo a morir; simplemente no quiero estar allí cuando ocurra”. De alguna manera, parece que cuando tonteamos acerca de ella, la muerte se queda a una distancia segura.

(b) Negándola

No hables de la muerte sino quítala de toda conversación. Es mas fácil que tener que reordenar nuestras vidas a la luz de su realidad.

(c) Por medio de romanticismo

A través de arreglos florales de forma elaborada y música sagrada enfatizamos la supuesta hermosura de la muerte, y eso es comprensible. Pero la Biblia llama a la muerte “…el postrer enemigo…” (1 Corintios 15:26).

(d) Con temor

Si no lo crees, observa tus compañeros de vuelo cuando una turbulencia atmosférica causa un repentino “bajón”

Tarde o temprano, todos estamos obligados a enfrentarnos a la muerte “cara a cara” y no es divertido, ni distante, ni hermoso, y gracias a Dios, tampoco tiene que llenarnos de temor.

Puede que la muerte sea el final de nuestra vida terrenal, pero no será el final de nosotros.

Pablo, quien de hecho había estado en el Cielo (lee 2 Corintios 12:2), regresó e informó que allá la vida es “…muchísimo mejor…” (Filipenses 1:23b).

Trae a la memoria tus recuerdos más preciosos, tus logros más grandes, tu relación más preciosa, y piensa que el Cielo es “muchísimo mejor” que todo aquello y sin lugar a dudas tendrás una salud mucho mejor:

“Enjugará Dios toda lágrima de los ojos de ellos; y ya no habrá más muerte, ni habrá más llanto ni clamor ni dolor, porque las primeras cosas ya pasaron” (Apocalipsis 21:4).

Pero no se va al Cielo por casualidad, sino por decisión. Primero necesitas arrepentirte de corazón y aceptar a Jesús como tu Salvador y Señor. Si no lo has hecho todavía, ¿porque no hacerlo ahora?