«EL SEÑOR DIOS… LO PUSO EN EL HUERTO…, PARA QUE LO LABRARA Y LO CUIDARA» (Génesis 2:15)

David sabía que Dios le había llamado antes de que fuera a trabajar para el rey Saúl. ¡Esto es muy importante! Aparte de lo que haces, debes saber quien eres; de lo contrario terminarás trabajando con más empeño para ser apreciado que por tus quehaceres. Esto no sólo envía la señal equivocada a tus compañeros de trabajo y a tus supervisores, también te priva de tu verdadera identidad en Cristo, además de la base sólida de seguridad, apacibilidad y alegría que tu tarea provee. Más bien, tu autoestima fluctuará como la popularidad de un político en un año electoral, subiendo un día y bajando el siguiente… En lo que se refiere a tu estado de ánimo y desilusiones inesperadas, aparte de unos pocos momentos de eulogio que puede o no ser sincero, terminarás por estar metido en una «montaña rusa», ya que cuando otros se enteren de que te desenvuelves a través del reconocimiento, tendrán la «llave» para manipularte con el fin de llevar a cabo sus propios objetivos.

Estar sediento de reconocimiento da poder a otros sobre ti para limitarte e influenciarte. ¡Esto es peligroso! Es difícil oír la voz del Señor (que a menudo nos guía en contra de la «marea» de la opinión popular) cuando has afinado tus oídos para responder sólo a la voz del jefe o a los comentarios del cliente.

Escucha: «…hacedlo todo para la Gloria de Dios» (1 Corintios 10:31b). Ya sea barriendo o planificando un presupuesto, ¡hazlo todo como para el Señor! Cuando experimentas su gozo en lo que estás haciendo, incluso si es algo que no te gusta hacer particularmente pero sabes que estás donde debes estar por ahora, no necesitas la afirmación de nadie más.

4 COMENTARIOS

  1. personalmente pienso que trabajar para Dios es un privilegio y realizarlo de la mejor manera comosi fuera lo ultimo que haga.

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