Aprende A Delegar

“Mejor son dos que uno, pues reciben mejor paga por su trabajo” (Eclesiastés 4:9)

Snoopy está acostado encima de su famosa casita de perro, quejándose de lo mucho que tiene que hacer. Al final de la escena, suspira y dice: “¡Odio ser el jefe sabueso!”. Si te gustan los privilegios de ser el “jefe sabueso” pero no las responsabilidades, es que probablemente no has aprendido el arte de delegar que nos enseña la Biblia (lee Hechos 6:1-6). D.L. Moody dijo: “Puedes hacer el trabajo de diez hombres o conseguir a diez hombres que hagan el trabajo”. Así que, ¿por qué no queremos delegar o somos reacios a hacerlo?

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Aprender A Delegar

(1) Por Miedo a Perder La Autoridad.

Algunos de nosotros preferimos buscar a gente dócil que nos haga caso.

(2) Por Miedo a Que El Trabajo Se Haga Mal.

En algunos casos es así. Pero, a menudo, nuestra inhibición es no estar dispuestos a dejar que los demás hagan las cosas a su modo.

(3) Por Miedo a Que El Trabajo Se Haga Mejor.

¡Esto es orgullo! Deberías rodearte de personas capaces de hacer el trabajo mejor que tú, y de esta manera tu labor perdurará, aun cuando ya no estés.

(4) Por no querer tomarnos el tiempo necesario.

Las personas orientadas a los resultados sólo quieren que se haga el trabajo. No tienen mucha paciencia para esperar a que otros aprendan probando y equivocándose hasta que sean competentes.

(5) Falta de Capacitación y Experiencias Positivas.

Puesto que nadie creyó jamás en nosotros como para delegarnos las tareas, aprendimos a trabajar por nosotros mismos. Esto puede ser fatal. Theodore Roosevelt dijo: “El mejor líder es el que tiene la habilidad de elegir a las personas apropiadas para realizar lo que él quiere que se haga y el suficiente autodominio para no entrometerse mientras lo hacen”.